Los RCD se clasifican de dos formas: por su naturaleza (inertes, no peligrosos y peligrosos) y por su nivel según el Real Decreto 105/2008 (Nivel I para tierras y materiales pétreos limpios, Nivel II para el resto). Conocer ambas clasificaciones es imprescindible para saber qué contenedor usar, qué gestor contratar y qué documentación exigir. Si partes de cero, puedes repasar primero qué son los RCD y qué implican legalmente antes de entrar en la clasificación detallada.
Las dos formas de clasificar los RCD
La normativa española maneja dos ejes de clasificación que se solapan pero responden a preguntas distintas. La clasificación por naturaleza responde a «¿es peligroso este material?», y determina cómo debe gestionarse. La clasificación por nivel responde a «¿de dónde viene y qué composición tiene?», y aparece en los estudios y planes de gestión de residuos que exige la ley para cualquier obra con licencia.
En la práctica del día a día en obra, lo más útil es la clasificación por naturaleza: es la que decide si un material puede ir al mismo contenedor que los escombros o necesita recogida aparte.
Clasificación por naturaleza: inertes, no peligrosos y peligrosos
Residuos inertes
Son los más abundantes: forman entre el 60 y el 70 % del peso total de los RCD en una obra convencional. No experimentan ninguna transformación física, química ni biológica con el tiempo, no se disuelven, no arden y no contaminan el suelo ni el agua subterránea. Eso los convierte en los más sencillos de gestionar y los que tienen mayor potencial de reciclaje.
Materiales que entran en esta categoría: hormigón, ladrillos, bloques de termoarcilla, tejas, azulejos, cerámica, piedra natural, mármol, granito, arena, grava y áridos en general, y cristal no contaminado. El hormigón y los cerámicos triturados se convierten en árido reciclado, que puede usarse en subbases de carretera, rellenos estructurales o nuevas construcciones.
Residuos no peligrosos
No son tóxicos por sí solos, pero algunos necesitan un proceso específico para su reciclaje o eliminación. La mayoría tienen un buen mercado de recuperación: los metales se funden y reingresan al ciclo productivo, la madera se tritura para tableros aglomerados o biomasa, los plásticos se revalorizan en la industria.
Materiales en esta categoría: madera de encofrados, carpintería y muebles, perfiles de acero y aluminio, tubos y juntas de cobre, tubería de PVC, placas de cartón-yeso (pladur), embalajes de papel y cartón, yeso de revestimiento, espumas de poliuretano y otros aislantes no peligrosos.
Residuos peligrosos
Son los que pueden causar daño real a personas o al medio ambiente por su toxicidad, inflamabilidad o capacidad de contaminar suelos y acuíferos. Representan aproximadamente el 7 % del peso total de los RCD, pero concentran la mayor parte de las obligaciones legales y los costes de gestión. No pueden mezclarse con los inertes ni con los no peligrosos bajo ninguna circunstancia: si se mezclan, toda la fracción queda contaminada y debe gestionarse íntegramente como residuo peligroso, con el consiguiente encarecimiento.
Materiales peligrosos habituales en obra: fibrocemento con amianto (placas, bajantes, depósitos de uralita), pinturas y barnices con plomo o disolventes clorados, adhesivos y sellantes con isocianatos, tubos fluorescentes y lámparas de descarga (por el mercurio), asfalto con alquitrán de hulla, suelos contaminados por hidrocarburos y transformadores o condensadores con PCB.
Clasificación por nivel: Nivel I y Nivel II según el RD 105/2008
El Real Decreto 105/2008 divide los RCD en dos niveles que aparecen en los estudios y planes de gestión de residuos de cualquier proyecto de obra:
Nivel I: excedentes de excavación y movimientos de tierra compuestos exclusivamente por tierras y materiales pétreos no contaminados. Son los que salen de la zanja, la cimentación o la explanación cuando el terreno está limpio. Si no hay contaminación, pueden reutilizarse directamente en rellenos o restauraciones paisajísticas sin pasar por planta de tratamiento.
Nivel II: todo lo demás. Cualquier RCD que no sea tierra limpia de excavación: escombros de derribo, restos de hormigón, cerámica rota, madera, metales, plásticos, materiales de embalaje y, por supuesto, los residuos peligrosos. Es el nivel que genera más obligaciones documentales y que requiere gestores autorizados.
Códigos LER de los materiales de construcción más habituales
La Lista Europea de Residuos (LER) asigna un código de seis dígitos a cada tipo de residuo. Los RCD se agrupan principalmente en el capítulo 17 de la LER. Conocer el código LER de tus residuos es útil porque los certificados de entrega a planta autorizada se emiten por código, y la documentación exigida en obra los referencia.
| Material | Código LER | Tipo |
|---|---|---|
| Hormigón | 17 01 01 | Inerte |
| Ladrillos | 17 01 02 | Inerte |
| Tejas y cerámicos | 17 01 03 | Inerte |
| Madera | 17 02 01 | No peligroso |
| Vidrio | 17 02 02 | No peligroso / Inerte |
| Plástico | 17 02 03 | No peligroso |
| Metales mezclados | 17 04 07 | No peligroso |
| Tierras y piedras limpias | 17 05 04 | Inerte (Nivel I) |
| Materiales de aislamiento (sin peligrosos) | 17 06 04 | No peligroso |
| Materiales de construcción con amianto | 17 06 01* | Peligroso |
| Mezclas bituminosas con alquitrán | 17 03 01* | Peligroso |
| Residuos mezclados (sin peligrosos) | 17 09 04 | No peligroso |
Los códigos marcados con asterisco (*) corresponden a residuos peligrosos y exigen gestión diferenciada. El uso del código 17 09 04 (mezcla sin peligrosos) solo es válido cuando la separación en origen es inviable por la naturaleza del residuo, no como alternativa cómoda a la separación correcta.
Cómo separar los tipos de RCD en tu obra
La separación en origen es la clave para que la gestión sea legal, barata y eficiente. Mezclar tipos distintos siempre encarece: si el hormigón va con madera, el conjunto pasa a tratarse como residuo no peligroso mixto; si algún peligroso contamina la mezcla, todo se encarece de golpe.
Reglas prácticas para una obra doméstica o reforma:
- Inertes solos: escombros de ladrillo, hormigón y cerámica van juntos en un contenedor de obra estándar. Es el flujo más barato de gestionar.
- Madera aparte: si hay suficiente volumen, merece saco o contenedor propio. Muchos gestores la retiran sin coste adicional o incluso la recogen gratis por su valor de recuperación.
- Metales aparte: perfiles, tuberías y ferralla tienen valor en el mercado de chatarra. Separarlos reduce el coste total de gestión.
- Peligrosos: identificar antes de empezar la obra. Si hay placas de fibrocemento, pinturas antiguas o suelos manchados de aceite, hay que contratar una empresa autorizada antes de tocar nada. No se improvisa en obra.
Contenedores en Alicante para gestionar tus RCD correctamente
Si tienes una reforma o construcción en marcha en la provincia de Alicante, la forma más directa de cumplir con la normativa es usar un servicio de contenedores de obra que entregue los residuos en planta autorizada y te proporcione la documentación de trazabilidad. Contenedores Mendoza ofrece contenedores de escombros en Alicante con cobertura en toda la provincia y certificado de entrega incluido.