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La conciencia ambiental ha dado paso a un profundo cambio en la manera como se ejecutan las obras de construcción en el mundo. El primer paso ha sido reconocer el impacto de la transformación de los materiales en el cambio climático, lo que ha llevado a maximizar el esfuerzo por disminuir el consumo de materia prima.

El manejo eficiente de los escombros, o Residuos de la Construcción y Demolición, RCD, es fundamental y se realiza a través de los contenedores de reciclaje de obra. Porque es un hecho que los residuos de obra también se reciclan.

¿Qué son los contenedores de reciclaje de obra??

Son recipientes metálicos que se utilizan para colocar todos los residuos que se generan en las obras de construcción y reformas. Su diseño facilita la carga y remoción de los residuos, con el objetivo de clasificarlos y reciclarlos. Su uso y disposición por Ley busca que los materiales que puedan ser nuevamente reutilizados en los procesos no se conviertan en desecho.

La gestión, manejo y disposición de los Residuos de Construcción y Demolición, RDC, se realiza de acuerdo a disposiciones de la Ley 10/998, de 21 de Abril, la cual organiza lo escombros de obra de acuerdo a su tipo.

Tipos de residuo que se genera en obras

Básicamente se organizan 3 grandes grupos, de acuerdo al tipo de vertedero al cual se destinan:

  1. Residuos inertes, son de carácter no peligroso, no lixiviables, por lo que no revisten riesgo para las aguas superficiales o subterráneas. Incluyen piedras, tierra o pedazos de hormigón retirados del sitio.
  2. Residuos especiales, son de carácter contaminante y requieren tratamientos específico para su control. Incluyen madera, vidrio o plástico contaminado con sustancias peligrosas; residuos de pinturas, barnices, etc.
  3. Residuos no especiales, donde clasifican todos los residuos que no caen dentro de las especificaciones anteriores. El papel, madera, metales, cartón, plástico clasifican dentro de este tipo.

La función de los contenedores de reciclaje

La gestión apropiada de los residuos empieza en la propia obra, con la colocación de los contenedores de reciclaje apropiados. Este es un proceso de economía circular que cada día cobra más conciencia en los distintos gobiernos autónomos. El objetivo es minimizar los materiales que llegan a los vertederos y aprovechar en otras obras los residuos que se van generando, incrementando la tasa de reciclaje.

La separación adecuada de los residuos en el punto de la obra facilita su valoración para llegar a una reutilización eficiente o posterior transformación, de manera que el vertido o “eliminación” disminuya potencialmente.

¿Cuál debe ser el destino del material de obra depositado en los contenedores de reciclaje?

  • Las tierras producto de excavaciones se emplean directamente como relleno, de ser posible en el mismo sitio de construcción para minimizar emisiones por transporte .
  • Los escombros, resto de hormigón, cerámicas, cartones, madera, metales y otros residuos pueden reutilizarse en la misma obra o pueden trasladarse hasta una planta de reciclaje, donde se separan, transforman (trituran) y valoran para un uso posterior.
  • Los metales y material férrico se recuperan con la ayuda de potentes imanes.

Por lo general son empresas especializadas las que suministran estos contenedores, los movilizan y procesan todos los residuales con potencial de reuso.

Reto futuro

Reavivar el debate sobre la construcción circular, aplicando los principios de la economía circular y la arquitectura sustentable es el futuro de las nuevas edificaciones y remodelaciones que se espera. La optimización en la gestión de los residuos es la clave para un mundo mejor.